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La economía de Antártida

La Antártida es el lugar más alto, seco, frío y desolado de la tierra. Es el quinto continente más grande del mundo, con una superficie total de aproximadamente 5,5 millones de millas cuadradas (8.849.500 Km.). La Antártida está siempre cubierta por una capa de hielo, que tapa todo menos el 2,5 por ciento de sus 5,5 millones millas cuadradas. La temperatura media anual en la Antártida es de 56 grados Fahrenheit bajo cero (-49C). Por consiguiente, no hay ninguna población permanente en el continente, a excepción de unos 4.000 investigadores que residen allí durante el verano y unos 1.000 investigadores durante el invierno. En la zona de la Antártida por debajo de 60 grados de latitud sur, los inviernos son completamente oscuros, sin luz solar, mientras que durante el verano hay luz constante y no hay noches.
 
Los pingüinos, las ballenas, las focas, el kril (el alimento principal de las ballenas) y otras especies de peces abundan en las aguas antárticas. Todos los animales de sangre caliente que viven en el continente y las aguas circundantes—ballenas, focas, aves marinas, pingüinos—dependen de una gruesa capa de grasa para aislarse del frío. La capa de grasa en la foca de Weddell, por ejemplo, puede ser de hasta 4 pulgadas (10 cm) de espesor1. El único animal de sangre caliente que vive en la Antártida durante la temporada de invierno es el pingüino emperador. Muchas personas tienden a confundir a la Antártida con el Ártico, una región del norte conocida por los esquimales, sus habitantes nativos, por los osos polares, etc. Sin embargo, en la Antártida no hay mamífero terrestre alguno, ni existen habitantes nativos.
 
El pingüino emperador de la Antártida Fuente En este artículo vamos a echar un vistazo a la Antártida desde la perspectiva económica. Naturalmente, sin población permanente y unas condiciones casi inhabitables, la actividad económica en el continente es sumamente limitada. Sin embargo, hay algunas actividades que tienen lugar en la región que aportan algo de valor económico al mundo, así como a las más de 30 naciones que las realizan. También vamos a repasar la historia económica de la Antártida, aunque sea breve, y explicar por qué muchas de las actividades que componen esa historia ya se han suspendido debido a la preocupación por el medioambiente.
 
La economía de la Antártida: Historia
 
En términos económicos, había esencialmente dos actividades que dominaron el pasado de la Antártida: la caza de ballenas y la caza de focas. A continuación vamos a examinar ambas actividades y su impacto en el biosistema de la Antártida.
 
Historia de la caza de ballenas en la Antártida
 
La historia de la caza de ballenas en las aguas de la Antártida es una historia de codicia y de exceso, una actividad que ha sido descrita como “más parecida a la minería que a una actividad pesquera sostenible”2. Conforme las especies más rentables de ballenas que habían sido cazadas llegaban al punto de gran escasez, la atención se centraba en las siguientes especies más rentables s hasta que estas también escaseaban y, a continuación, a la siguiente y así sucesivamente.
 
La caza de ballenas comenzó en las aguas de la Antártida en el 1800. Era entonces la yubarta, también llamada ballena jorobada, el objetivo principal de la mayoría de los barcos pesqueros comerciales3. A los diez años, las yubartas ya escaseaban enormemente en estas aguas, cuando se desarrollaron nuevas tecnologías que permitían a los pescadores ir a la caza de la ballena azul que nadaba mucho más rápidamente. En 1930, cerca de 30.000 ballenas azules habían sido capturadas en la costa de la Antártida. Para 1940, las ballenas azules también comenzaron a escasear, y la atención se centró, en primer lugar en las ballenas de aleta (27.000 capturadas durante la década de 1940), seguidas primero por el cachalote y después por el rorcual sei. Cuando estas también entraron en peligro de extinción, los pescadores fueron a la caza de la especie más pequeña, la ballena enana.
 
Ante el temor de que la caza comercial de ballenas en la Antártida—una actividad llevada a cabo por muchos países del mundo—a la larga condujera a la extinción de muchas especies de ballenas y causara daños irreparables al ecosistema, se fundó la Comisión Ballenera Internacional (CBI), International Whaling Commission (IWC) en inglés. La CBI fue acusada de la sospechosa tarea de tratar de regular la industria ballenera para llevarla a una posición de sostenibilidad, donde las capturas se compensaran con la producción. Pero en esto fracasó la comisión. De hecho, la única razón que llevó a las empresas a abandonar el negocio de la caza de ballenas fue la perdida de beneficios, y esto debido a la escasez de ballenas en la región hasta el punto de ya quedar muy pocas por matar4.
 
El impacto de la CBI llegó con el tiempo. En la década de 1960, por ejemplo, las ballenas azules y ballenas jorobadas se convirtieron en especies totalmente protegidas, un nivel de protección que se extendió a las ballenas de aleta y las sei en la década de 1970. Finalmente, en 1986, la CBI suspendió totalmente toda caza comercial.
 
Un barco usado en la caza de ballenas abandonado Fuente Hoy en día, la caza comercial ha cesado en todo el mundo, aunque algunas naciones, en particular Japón, siguen capturando ballenas en nombre de la investigación científica: para saber si ha llegado el momento de reanudar la caza comercial en la región antártica. Muchas de estas ballenas " dignas de investigación científica ", sin embargo acaban en algunos de los restaurantes de lujo de Japón, donde una ballena puede alcanzar un precio de mercado de 1 millón de dólares o más5.
 
Las ballenas están protegidas por la Convención Internacional para la Reglamentación de la Caza de Ballenas.
 
Historia de la caza de focas en la Antártida
 
En los años 1700 y 1800, mucho antes de que se descubriera el continente de la Antártida, los lobos marinos del sur fueron casi totalmente exterminados por empresas comerciales de Europa y América del Norte. Las pieles de foca eran muy apreciadas, en gran parte por su denso y corto pelaje y normalmente acababan convirtiéndose en abrigos de invierno de señoras. En búsqueda de estas focas, el capitán James Cook, viajó a la isla de Georgia del Sur en 1775 e informó de que había un gran número de focas en la región. A los 25 años del descubrimiento, la pesca de verano en torno a esta isla había aumentado a más de 100.000 focas al año, y hacia 1822, el lobo marino del sur estaba prácticamente extinguido en Georgia del Sur6.
 
Es irónico que la búsqueda de nuevas poblaciones de focas fuera directamente responsable de la primera exploración de la Antártida y el Océano Austral. Se acredita a Nathaniel Palmer uno de los primeros avistamientos del continente antártico. El era un cazador de focas de EE.UU. que descubrió el continente en el verano de 1820. Se dice que el primer grupo que pasó el invierno en la región fue un equipo de diez miembros de un barco de caza de focas británico, Lord Melville, y que pasaron el invierno en la Isla Rey Jorge, al norte de la Península Antártica7.
 
Al igual que con la de ballenas, la caza de focas en las aguas que rodean la Antártida se convirtió en un gran negocio, pero mucha gente temía que la reducción del número de focas llevara a un colapso desastroso del biosistema de la región. En respuesta a esto, se formó una comisión titulada "Convenio para la conversación de las focas antárticas" (CCAS). En términos generales, se puso en marcha la CCAS para reducir la sobreexplotación de los lobos marinos y sus efectos desastrosos sobre las poblaciones de focas. La CCAS estableció normas para la caza comercial de focas, los límites de captura permisibles para algunas especies, como la cangrejera, el leopardo marino y focas Weddell. Se elaboró también un sistema de zonificación con períodos de veda en diversas áreas, y se dio protección total contra los cazadores a algunas especies de foca, como la foca de Ross8.
 
Desde la década de 1950, está prohibida en la Antártida la captura de lobos marinos y, como era de esperar, la población de focas está creciendo con fuerza.
 
La caza de ballenas y focas en la Antártida durante los siglos XIX y XX causaron una alteración en el ecosistema del continente que tardó décadas en recuperarse. La masacre de ballenas y focas fue impulsada por la codicia, y si no hubiera sido por las respectivas comisiones que se establecieron para estudiar los efectos de estas dos actividades económicas, las ballenas y las focas podrían haberse extinguido completamente de las aguas que rodean la Antártida. Hoy en día, gracias al Tratado Antártico, no está permitida ninguna de estas actividades en la Antártida. El Tratado también establece que, en la misma Antártida, ningún pájaro antártico o animal terrestre pueden ser matados o capturados sin un permiso otorgado sólo por razones científicas, según los términos del tratado9.
 
La economía de la Antártida en la actualidad
 
Hoy día es la actividad científica, y no la comercial, la que forma la mayor parte de la actividad humana en la Antártida. La pesca y el turismo, unas industrias con base en el exterior en ambos casos, comprenden las limitadas actividades económicas de este desolado continente, mientras que los investigadores de unas instalaciones dispersas forman la pequeña población temporal de la Antártida10. El dólar antártico, una réplica para el recuerdo vendida en los Estados Unidos y Canadá, no es moneda de curso legal.
 
En la Antártida y sus alrededores se han encontrado carbón, hidrocarburos, hierro, platino, cobre, cromo, níquel, oro y otros minerales, pero no en cantidades lo suficientemente grandes como para explotarlos. Incluso si se hubieran descubierto en grandes cantidades, el Protocolo de 1991 sobre Protección Ambiental del Tratado Antártico prohíbe tanto a las naciones como a las personas realizar extracciones a gran escala y a competir activamente por estos minerales11. En 1998 se llegó a un acuerdo de compromiso para prohibir de forma indefinida la minería—una prohibición que no se revisará de nuevo hasta 2048, lo que  limita aún más el desarrollo económico y la explotación.
 
La pesca en la Antártida
 
La principal actividad económica de valor en la Antártida es la captura de peces en alta mar y su comercio. Sólo el año pasado, la pesca en el continente supuestamente capturó cerca de 150.000 toneladas de pescado12.
 
Las pesquerías de la Antártida se centran en tres especies principales: la merluza de la Patagonia y de la Antártida, el draco rayado, y kril. La Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR) determina los límites de captura recomendados y los requisitos de concesión de licencias para todas las especies marinas en la Antártida. A pesar de estas protecciones, la pesca no regulada, en particular la pesca excesiva del bacalao de profundidad (también conocido como lubina chilena), es un problema serio13.
 
La merluza negra es un manjar muy apreciado en Japón, y que ya ha sido sobreexplotado por la industria pesquera. En 1998 se estimó que la captura total de esta especie era más de 10 veces por encima del límite de captura legal. En ese mismo año, por lo menos ocho barcos fueron detenidos por Francia y Australia y acusados de pesca ilegal14.
 
El turismo en la Antártida
 
Focas de la Antártida Fuente El turismo ha existido en la Antártida desde 1957 aproximadamente. En su mayoría ha sido a pequeña escala como "turismo de expedición" y actualmente se encuentra sujeto a las disposiciones del Tratado Antártico y el Protocolo Ambiental, pero está básicamente auto-regulado por la Asociación Internacional de Operadores Turísticos Antárticos (IAATO)15. Por supuesto, no todos los buques asociados al turismo antártico son miembros de la IAATO, pero los miembros de la IAATO dan cuenta de aproximadamente el 95 por ciento de la actividad turística. El viaje a la Antártida se realiza en gran parte en barcos pequeños o medianos, con un enfoque a lugares escénicos específicos con unas concentraciones accesibles de fauna emblemática. Se estima que unos 70.000 turistas visitan la Antártida cada año y la mayoría llegan por barco comercial. El número de turistas ha aumentado de manera constante desde el comienzo de la década16.
 
El aumento del turismo en la región antártica ha dado lugar a muchos problemas ambientales y al debate político. La cuestión es cómo proteger el paisaje antártico y su biota, al tiempo que se permite a los turistas visitar y experimentar el continente por sí mismos. Se han creado directrices estrictas para los visitantes para ayudar a minimizar los daños potenciales, aunque sigue existiendo la amenaza de un desastre ambiental significativo, en particular el que pueda causar un barco de crucero que encalle17.
 
Se permite aterrizar en el continente de la Antártida a los aviones no comerciales y privados. Los vuelos turísticos antárticos, que sobrevolaban el país, pero no llegaban a aterrizar eran operados en lugares como Chile, Australia y Nueva Zelanda desde hace muchos años, pero fueron suspendidos después de la tragedia Erebus. En 1979, Air New Zealand vuelo 901, en un sobrevuelo de la Antártida, se estrelló en el Monte Erebus, falleciendo las 257 personas a bordo. Hoy en día, la única empresa que ofrece este tipo de sobrevuelos de la Antártida es Qantas Airlines de Australia, que reanudó los vuelos a principios de 199018.
 
Centros de Investigación en la Antártida
 
Según datos de 2012, aproximadamente 30 países mantienen aproximadamente 70 estaciones de investigación en la Antártida, 40 de las cuales opera todo el año y 30 que se abren sólo durante el verano austral. El personal de estos centros son aproximadamente 4.000 investigadores, de los cuales sólo unos 1.000 permanecen en el continente durante el invierno. La mayor de estas estaciones es la estación McMurdo, que alojó la central nuclear portable de 1.8MW erigida por Marina de los Estados Unidos en 1962. El reactor de esta estación fue finalmente cerrado diez años después, y devuelto a los EE.UU., junto con más de 100 contenedores de tierra radiactiva. Después de su extracción pasaron seis años antes de que se considerara el lugar lo suficientemente descontaminado como para un uso sin restricciones19.
 
Los incorrectos métodos de descarga de desechos de McMurdo y de otras instalaciones más pequeñas en la Antártida han resultado en una combinación intensa y descendiente de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y bifenilos policlorados (PCB), por lo que se inició un amplio programa de limpieza en la estación McMurdo en 1988. Los principales vertederos se retiraron y devolvieron a los Estados Unidos, se prohibió el vertido a lo largo de la costa, y se requirió que las aguas residuales y grises se descargaran en un desagüe sumergido. Esto ha ayudado a contrarrestar la contaminación de origen humano en la Antártida, aunque de acuerdo con los resultados de un estudio reciente, todavía existe un nivel significativo de contaminación y tiene el potencial de afectar drásticamente los organismos vivos en el continente, incluyendo las especies de peces locales20.
Referencias
1. “Cool Facts about Antarctica.” faculty.umf.maine.edu. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
2. “Effects of Sealing and Whaling in Antarctica.” Coolantarctica.com. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
3. “Southern Ocean Fisheries: Antarctic and Southern Ocean Coalition.” Asoc.org. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
4. “Effects of Sealing and Whaling in Antarctica.” Coolantarctica.com. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
5. “Antarctic Fisheries.” Afma.gov.au.com. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
6. “Antarctica: Encyclopedia Britannica.” Britannica.com. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
7. “Antarctic History.” Antarcticaonline.com. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
8. “Effects of Sealing and Whaling in Antarctica.” Coolantarctica.com. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
9. “Hobart’s Antarctic History.” Antarctic Tasmania.com. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
10. “About Antarctica:  Australian Antarctic Division.” antartica.dov.au. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
11. “Economy of Antarctica.” princeton.edu. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
12. “The Emerging Economies of Asia and Antarctica.” imas.utas.edu.au. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
13. “Antarctic Fisheries.” Afma.gov.au.com. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
14. “Economy: Antarctica.” Tiptopglobe.com. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
15. Wilder, Martin. “An Economic History of the Last Continent.” Dept. of Economic History, University of Sydney, Jan 1, 1992.
16. “Tourism in Antarctica.” Antarctica.ac.uk. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
17. “Antarctic Tourism: Frequently Asked Questions.” Antarctica.ac.uk. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
18. “Antarctica; Economic Benefits.” Capetown.gov.za. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
19. “SCAR History of Antarctic Research Group Action.” Scar.org. Consultado el 18 de Septiembre 2013.
20. “Final Frontiers: Antarctica.” Sciblogs.co.nz. Consultado el 18 de Septiembre 2013.

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